Hace ocho años nos presentamos ante la comunidad universitaria para decirle que nos gustaba nuestra Universitat, que nos ilusionaba trabajar al servicio de la comunidad universitaria y que teníamos un programa de cambio desde la ilusión. Nuestra candidatura iniciaba su intervención ante el Claustro señalando que nuestra visión iba a ser crítica, ni amable ni complaciente. Y, descubrimos que nuestra comunidad también sentía que otra Universitat era posible y, más allá del voto ponderado, persona a persona la mayoría deseaba un cambio ilusionante.

Cuatro años después, y con una Nave que surcaba los mares de la crisis creímos, sin otra inocencia que la de la lealtad y la vocación del servicio público, que era momento de aunar voluntades en una Universitat cohesionada. Pusimos nuestros valores al servicio de la comunidad, lealmente y sin estridencias.

Hoy volvemos a decirle a la Universitat que nos gusta nuestra Nave. Tras cinco siglos aceptando desafíos tenemos la responsabilidad de recuperar el liderazgo. Y de hacerlo desde la ilusión y la esperanza racional en que podemos ganar el futuro y en que vamos a hacerlo. Volveremos a proponer un diálogo constructivo e inclusivo, desde el conocimiento de la realidad y desde la responsabilidad.

Creemos en el futuro de una Universitat transparente en su gobierno, con las puertas y ventanas abiertas de par en par. El futuro lo construirá cada persona desde su capacidad, desde su deseo, desde su compromiso.

Creemos que nuestro personal administrativo es el futuro, que forma parte de lo mejor de nuestra esencia. Debemos liberar sus capacidades y concebimos un modelo en el que la orientación a la creatividad en el puesto de trabajo en todos los niveles sea un objetivo primario. Nuestras personas son profesionales de alta formación en todos sus niveles que aspiran a mucho más que a estrategias salariales de última hora.

Creemos que nuestro profesorado debe liberarse de carga burocrática para desplegar todo su potencial creativo docente e investigador. Nuestra sociedad necesita profesores altamente motivados e ilusionados. Debemos reconocer y agradecer que la Universitat investiga y enseña porque miles de personas trabajan en jornadas que van mucho más allá de la jornada laboral. Pero debemos creer en que eso debe cambiar, y la transformación es urgente. Apostamos por un futuro creativo para la docencia y la investigación.

Creemos que nuestros y nuestras estudiantes deben formarse en valores para aportar lo mejor de sí a una sociedad que necesita urgentemente una transformación ética, social y económica. Sabemos qué esperan de la gente que integra la Universitat. Debemos construir la Universitat para ellos y ellas, debemos hacerlo con ellos y ellas, con gente adulta que debe dialogar participativamente en su proceso de formación. Merecen una Universitat del futuro en la que deben ser un agente de cambio esencial.

Creemos sin duda en la rendición de cuentas. Hay que construir un futuro desde la realidad concreta, desde la responsabilidad efectiva de quienes gobiernan. Hoy existen condiciones que facilitan un gobierno abierto y participativo, hoy es ya mañana, hoy hay que mirar a los ojos a cada persona y esperar que responda.

Creemos en un modelo de gobierno sano que recupere la política universitaria desde un liderazgo tranquilo, con un programa definido por la comunidad, ejecutado por técnicos capaces y responsables, y abierto a las aportaciones de todas las personas. Las políticas públicas son políticas de la comunidad, al servicio de la comunidad, y desde la comunidad de nuestras personas.

Creemos en la transformación y el cambio organizativo. En ella reside nuestro futuro. La revolución de la transformación digital no admite esperas. La investigación, la docencia y la gestión enfrentan el reto de un proceso de cambio acelerado que se retroalimenta en cada iteración. Debemos aceptar el reto, sabemos cómo hacerlo y se lo debemos a nuestra sociedad.

La palabra “NO”, no existe en nuestro vocabulario salvo para su propia negación. Usaremos qué, quién, cómo, para, con… Queremos construir el futuro desde el trabajo, el compromiso y la apertura. Sin hipotecas, sin deudas. Y queremos hacerlo porque creemos en nuestras personas, porque sabemos que podemos creer y que podemos crear ese futuro.